“X-men Apocalipsis” de Bryan Singer o Plátanus x híbrida (Plátano)

Ser mutante es una putada y una trabajera del copón. No sólo tienes que pensarte si salir a la calle, sino que encima es más que seguro que vas a comerte un marrón de proporciones ciclópeas. Por si eso fuera poco, es muy probable que a la gente común no les caigas bien porque eres como Atila pero en rarito, es decir, que por dónde pasas no sólo no va a crecer la hierba sino que se va a convertir en una zona cero.

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Si a eso le añadimos que la mayoría de ellos son unos inadaptados que o bien se refugian en una casa de acogida dirigida por el rey de la secta, o buscan acomodo en lugares tranquilos generalmente apartados del mundanal ruido dónde mascar su tragedia y consumirse a fuego lento rumiando sus desdichas, y que tienen un cacao mental acojonante porque no tienen muy clara la diferencia entre el bien y el mal y se pasan los matices de tamañas disquisiciones por el forro de los mismísimos/as, según proceda, pues nos queda un batiburrillo difícil de desentrañar y, en ocasiones, de digerir.

Si no distinguen muy bien entre los conceptos antes expuestos, son unos inadaptados y unos frikis de categoría, pues va a resultar que la mayoría de los humanos somos mutantes en potencia esperando a que venga un Bryan Singer cualquiera a ofrecernos un papel en una saga interminable que nos va a solucionar la vida.

Bryan Singer se puso la soga al cuello dirigiendo una pequeña obra maestra (“Sospechosos habituales” en 1995)  película de corte convencional, es decir con humanos que no son de colores, ni vuelan ni se mueven a toda hostia, y como veía que no iba a poder repetir la hazaña, se ha dedicado desde entonces a dirigir películas de ciencia ficción porque en ese género puedes meter lo que se te antoje a ti o a los guionistas sin que chirrié demasiado.

Y, las cosas como son, le ha cogido el pulso a la saga aunque sólo sea por oficio y por la fuerza de la costumbre. Es proverbial la habilidad de los que llevan a cabo los castings para buscar actores más jóvenes que puedan encarnar con credibilidad a los personajes que ya nacieron viejos en la ficción contando, eso sí, con la inestimable ayuda de los maquilladores, peluqueros y maqueadores  que pululan como hormiguitas trabajadoras alrededor de estas grandes producciones.

Respecto al guión, más de lo mismo. Respecto a la acción, también. ¿Las interpretaciones?, pues aparte de los nuevos fichajes de la anterior entrega, tenemos a Jennifer Lawrence, que desde que la sacaran del anonimato con “Winter´s  bones”(Debra Granik, 2010), la tenemos en todas las fiestas (véase “Los juegos del hambre” sin ir más lejos) y ahora también se ha subido al carro de los x-men.

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Pues lo hacen bien, pero es que son actores o actrices, coño!, les pagan por  eso. No van a ser como los futbolistas que si lo hacen mal o regular les pagan igual y si lo hacen bien les dan una prima. Cumplen, que es lo que se espera de ellos, pero ya está empezando a ser una mala costumbre que las películas de la Marvel se parezcan tanto entre ellas pese a la genialidad y originalidad de las fuentes primigenias. Pasa lo mismo con las series. Por muy buenas que sean, llega un momento en que todas se parecen. Las mejores tardan más temporadas y las menos buenas dos o tres en el mejor de los casos, pero al final los hilos argumentales son similares porque no hay más tela que cortar. Somos así de simples por mucho que nos empeñemos en aparentar lo opuesto. Es como el Plátanus x híbrida (perteneciente a la familia de las platanáceas, lo cual le otorga un nombre más exótico que el que se merece). Es  un árbol de alineación que fue la estrella de las calles de las ciudades españolas desde los primeros años 70 hasta nuestros días.  Los hay con portes más atractivos o menos, pero en esencia, visto uno, vistos todos.

De todas formas, desde mi punto de vista, estas sagas están ya al límite de su capacidad de estiramiento y el margen para las sorpresas es cada vez menor.

Pero supongo que se trata de hacer caja y los hay que, como yo, contribuyen a la causa.

Imagen x men

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