“Trumbo” (La lista negra de Hollywood) de Jay Roach o Ágave americana (Pita)

Que este material haya caído en manos del director de entre otras cosas las películas de Austin Powers, es un misterio digno de cuarto milenio, pero el caso es que así ha sido y lo mejor de todo es que Ray Roach demuestra pulso narrativo y un saber hacer detrás de las cámaras que, en cierto modo, le redime de antiguos errores. Admiro a la gente capaz de evolucionar o en todo caso, de no involucionar.

Cierto es que el guión lo firma un tal John McNamara, un guionista a la altura de la historia que cuenta y que hubiera podido formar parte, de haber nacido unas décadas antes, de aquella nómina de guionistas malditos que abrazaron el comunismo cuando todavía no era pectrailer-y-cartel-del-biopic-trumbo-con-bryan-cranston-originalado, pero que no supieron calibrar en su justa medida las consecuencias de la Guerra Fría.

Instalados en su baluarte de mentes privilegiadas, vieron cómo se les retiraban los fondos y los privilegios para acabar convirtiéndose en parias y carne de presidio, apestados de una sociedad convencional e hipócrita que derribaba iconos con la misma facilidad con que erigía nuevos ídolos. Es decir, más o menos como ahora.

Entre toda esa cohorte de guionistas y actores supuestamente comprometidos con la causa hasta que les cortaron el grifo, destacaba un genio.

Donald Trumbo, un hombre tentacular como las hojas de esta planta originaria de los desiertos mexicanos, que escribía con frenesí fabulosos guiones propios y reescribía los ajenos con la facilidad y rapidez con la que otros comen pipas.Maguey-Henequen - Agave americana 01

Este señor, que fue encarcelado, vilipendiado y humillado por ser rojo y supuesto simpatizante de la causa rusa, pasó de ser todo a no ser nada, pero  siguió siendo el rey en la sombra firmando con psudónimos todo aquello que escribía en  connivencia y con la colaboración de aquellos que en principio le ultrajaron pero que descubrieron que sus estudios no podrían vivir sin sus historias. Con esto no hago un spoiler. Cualquiera puede saber esta historia con sólo asomarse por encima del hombro de la wikipedia, pero en esta película está contado con una sobriedad y un clasicismo encomiables  y está protagonizada por Bryan Cranston, nuestro querido Heisenberg de Braking Bad. Un actor camaleónico capaz de dotar de  vida y  realismo a cualquier personaje que se proponga encarnar. Aquí interpreta a un Donald Trumbo redivivo que, como la flor de la pita, se elevaba por encima de sus congéneres con la contundencia de un cóndor de los Andes. Y, como todo escritor que se precie, le daba a su máquina de escribir mientras corrían litros de alcohol por sus venas, como las hojas carnosas de la pita, por cuyo interior corre la savia con la que después se fabrica el pulque que emborracha a un elevadísimo número de congéneres mexicanos y de otros países limítrofes y no tan limítrofes.

Donald Trumbo volvió a ser Donald Trumbo cuando algunas personas con poder y coraje decidieron sacar a la luz lo que ya era un secreto a voces.

Hasta los genios necesitan de otros genios para seguir siéndolo.

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