“Loving Pablo” de Fernando León de Aranoa o Accipiter nisus (Gavilán común)

Esta rapaz no demasiado grande en tamaño, no sobrepasa los ochenta centímetros de envergadura, encierra en su interior un portentoso espíritu depredador. Ave muy valorada en cetrería por su valor, es sin embargo una de las más difíciles de adiestrar y existen citas acerca de  esa disciplina  en Mongolia mil años antes de Jesucristo. Sus alas anchas y su cola larga le otorgan una gran velocidad y una inusual precisión en la caza y se desenvuelve a las mil maravillas volando entre árboles cuando busca alimento en los bosques que habita que generalmente suelen ser mixtos con ejemplares caducifolios y coníferas. Los machos adultos, por cierto, de mucho menor tamaño que las hembras, tienen un plumaje gris azulado y un dorso con franjas anaranjadas. Por su plumaje puede confundirse con otras especies como la curruca gavilana o el cuco, pero su voracidad a la hora de cazar y su manera de desenvolverse en su entorno, le desmarcan de cualquier otro tipo de ave, excepto del azor que puede considerársele su hermano mayor por lo menos en tamaño, que no en voracidad, con el cual comparte también la particularidad de neutralizar un área alrededor de su nido en el cual no cazará ni depredará por lo que las especies que se encuentren en ese radio de acción, contarán con un matón de cuidado que les protegerá de amenazas externas, aunque yo en su caso no me fiaría demasiado. A pesar de que utiliza bosques naturales para vivir y alimentarse, no es infrecuente verle en zonas habitadas por humanos cerca de parques y jardines y durante cientos de años, ha sido considerado un potencial y peligroso enemigo por todos aquellos que tenían en su poder pájaros cantores o palomas para su uso y disfrute lo cual también puso en peligro la especie por el celo que ponían sus detractores a la hora de defenderse de ellos. Es un ave mencionada con frecuencia en la literatura y un referente  habitual de las mitologías  germana, griega y egipcia.gavilán

Sólo un tercio de los ejemplares jóvenes alcanzan la edad adulta y para garantizar el éxito de la cría, se depende del trabajo del macho para mantener el peso elevado de las hembras que cuando cazan, pueden abatir ejemplares de hasta medio kilogramo.

Para cazar se desplaza entre los árboles a baja altura con vuelos ondulados de aleteos rápidos y desplazamientos curvos en vuelos cortos, haciendo gala de una maniobrabilidad inusual en un ave capaz de desplazarse a importantes velocidades. Se le han descrito hasta siete métodos diferentes de caza, aunque suele preferir agarrar a sus presas por la espalda y ponerles boca abajo valiéndose de la fuerza de sus afiladas garras y de la capacidad de desgarro de su pico.

Su esperanza de vida en libertad no suele superar los cuatro años, pero una pareja de gavilanes activos, en el transcurso de un sólo año pueden depredar más de dos mil gorriones, unos seiscientos mirlos y más de cien palomas, por lo que se puede uno hacer una idea de la clase de bicho con la que estamos tratando.

También gusta de hacer vuelos por encima de los árboles que configuran su territorio para hacer alarde de sus dominios y eso también solía hacerlo un tal Pablo Escobar Gaviria que es sin ninguna duda por excelencia y méritos propios el mayor traficante del siglo pasado que no creo que pueda ser superado por ningún otro porque como buen Gavilán no solía dejar nada susceptible de ser cazado dentro de sus dominios.

Pertenecía a una familia humilde  de origen campesino y muy pronto se vio que estaba dotado para los negocios y en los años sesenta empezó a hacer sus primeros trabajos como contrabandista hasta que en los ochenta se erigió en el primer productor y comercializador de marihuana y cocaína con más de un ochenta por ciento de la producción mundial, controlando también la distribución de las tres terceras partes en el mercado de EE.UU. Para hacer más evidente su control de todos los tejemanejes en los que se desenvolvía, además de ser el capo principal de la mafia colombiana liderando  el Cartel de Medellín, logró ser elegido, por caminos ilícitos que a nadie le quepa la menor duda, para ocupar un escaño en la cámara del congreso nacional hasta que fue desalojado por una serie de individuos que obtuvieron el premio correspondiente en plomo ya que no eligieron la plata.loving_pablo-cartel-7713

Este tipo, digno de estudio tanto a nivel social como político y antropológico, tuvo comiendo de su mano  a todo un país y consumiendo lo que producía a la mitad de otro situado bastante más al norte poniendo en jaque a la administración de un actor reconvertido en presidente aunque los tentáculos de este capo chungo y pendenciero como pocos eran muy largos y es seguro que allá en su destino preferido para hacer pasta, también contaba con adeptos, seguidores y legiones de gente comprada para poder medrar a ambos lados de las fronteras de estos países separados a nivel ideológico  y fronterizo pero unidos por montañas de polvo blanco convenientemente tratado para estirar las dosis y multiplicar los beneficios.

Durante siete años seguidos, Pablo Escobar lideró la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo, a la que ahora han llegado otros muchos siguiendo en principio caminos más nobles, llegando a amasar una fortuna superior a los treinta mil millones de dólares que ya serán muchos más porque esta clase de gente posee muchos colchones en los que esconder los dividendos que arrojan sus actividades. Fue por lo tanto un tipo poderoso que como el gavilán, gustaba de sobrevolar sus dominios para que todos supieran quién era el puto jefe y que neutralizaba los territorios dentro de los cuales podían vivir en tensa calma todos aquellos que le hubieran jurado lealtad y que pasaba a cuchillo o por las armas o encargaba hacer pedacitos a los que no bailaban al son que al él le gustaba tocar.

Fernando León de Aranoa, uno de los mejores directores de cine no sólo de España que sobre todo en sus inicios hizo gala de una naturalidad, un talento y un desparpajo al alcance sólo de los elegidos, filmando algunas obras memorables como “Familia” (1996), “Barrio” (1998) o “Los lunes al sol” (2002) y que filmó también otro ejercicio de cine sobresaliente en “Un día perfecto” (2015), vuelve al tajo en esta nueva película con un proyecto que ya está lastrado desde su misma génesis porque este personaje es muy sabroso y ya ha sido tratado de muy diferentes maneras y desde diferentes medios. Existen más de diez aproximaciones a pablo Escobar y algunas de ellas muy recientes como la serie “Narcos” de Netflix o “Escobar, paraíso perdido” de Andrea Di Estefano (2014), esta última con Benicio del Toro en el papel del narcotraficante, por lo cual cualquier sorpresa queda excluida desde su inicio.

Los únicos atractivos en principio de esta nueva versión es la dupla de actores protagonistas cuya relación personal augura una complicidad evidente, el buen hacer incuestionable del señor que está a los mandos y su profesionalidad a la hora de acometer cualquier proyecto que se proponga, el resto del elenco tan biodiverso como los dineros que se aportan en cualquier co producción que se precie y el hecho de que está basada de primera mano en el libro que Virginia Vallejo, conocida y afamada presentadora de la televisión colombiana y demostrada y confesa amante del narcotraficante que narró en primera persona y con todo lujo de detalles lo que significaba compartir alcoba, secretos y restaurantes tras una buena temporada teniendo acceso a todo lo que alcanzaba este personaje lo cual es un seguro de vida cuando las cosas van bien y una sentencia de muerte cuando se tuercen.

Me consta que la fidelidad al relato está fuera de toda duda, aunque es probable que la cercanía de esta mujer al ave de presa de la que se enamoró, condicione y altere la perspectiva de todo lo que vivió, sin que yo sea nadie para atestiguar esto porque ni voy a leer el libro ni conoceré a esta persona ni estuve allí para verlo. Estoy seguro de que todo está sujeto con cables de acero y amarrado al sustrato que otorga una confesión escrita más o menos contrastada y nadie, yo por lo menos, duda tampoco que hay mucho talento, detrás y delante de las cámaras, pero tal vez por lo explotado del personaje y sobre todo cuando se trata de historias cuyo final nos sabemos de memoria, se pierde el interés por la trama por lo cual la mente tiene tiempo para pensar en otras cosas y analizar asuntos que en relatos más vírgenes podrían pasar desapercibidos. Todos sabemos que los años ochenta fueron el paraíso de la droga y que en muchos países, también en el nuestro, eso fue una lacra que se llevó por delante a muchos miles de personas que coqueteaban con las drogas pensando que ese era un jardín del que se podía salir con la misma facilidad con la que se entraba, pero lo manido del asunto nos puede llegar a aburrir si no se trata de una manera diferente.

Y no es el caso. Asistimos a las reuniones de estos palurdos con traje de campo pero sin escrúpulos ni empatía, decidiendo el futuro de una nación, de los consumidores, de los que les bailan o no el agua, vemos cómo se las ingeniaban para cortar el tráfico en las autopistas para que aterrizaran los aviones mientras en los carriles opuestos esperaban las mulas para acarrear los fardos, tal y como ocurre en la frontera con México, en el paso de Europa a Asia en el Canal del Bósforo o en el de África a España en el estrecho de Gibraltar y alrededores y uno se da cuenta de que vivir en esas zonas de potencial delincuencia fronteriza, es una forma de vida como cualquier otra, tal vez la manera de escapar de la exclusión y la pobreza y tal vez también nosotros hiciéramos lo mismo si nos ofrecieran pastizales por un rato de nuestra vida que nos arrojará unos beneficios, si no nos pillan, superiores al de estar años trabajando para algún indeseable que tal vez consuma la misma mierda que a nosotros nos ofrecen transportar. Luego vemos en imágenes de archivo a ese presidente con su mujer tan poquita cosa pero que mandaba lo suyo, poniendo cara de corderitos degollados, cuando a buen seguro tal vez también el gobierno de la época sacaba tajada de ello y cómo entre órdenes de extradición, acuerdos entre países y múltiples hostias al final el tío se erige una cárcel en sus propios territorios con toda clase de lujos para seguir medrando a sus anchas bajo la ilusión de que estaba preso y cómo al final, una vez que se acaban las alianzas y hay otros que pueden seguir garantizando el negocio, el personaje deja de tener valor mediático, práctico y funcional y acaba baleado en un tejado de una zona residente.

Y sí, Javier Bardem es un actor creíble que se adueña del personaje como otros mejores o peores también lo hicieron antes que él y como otros lo acabarán por hacer después. Y hay ritmo e intenciones y un gran trabajo, pero no atrapa porque al demonio le hemos vistos vestido hasta de Prada y ya no nos da tanto miedo, siempre y cuando no se fije directamente en nosotros.

Y fin de la historia. A capo muerto, capo puesto y los que estaban con él, si han tenido la suerte de sobrevivir, ahora se la chuparán a otros y el flujo jamás se interrumpirá porque la demanda es muy alta, los beneficios mucho más y hay gente interesada en todas partes para que nada cambie.

Nadie es imprescindible y mucho menos en un negocio en que todo fluctúa a la misma velocidad en que se adultera la mercancia. Siempre habrá compradores porque esperan los consumidores y habrá productores por las dos razones anteriores.

A este señor de poblado bigote, ¿qué tendrán los bigotes para ser tan representativos de maldades varias?, se le atribuye la muerte de cerca de seiscientos policías, pero seguro que de manera indirecta se llevó por delante a muchos más como esas parejas de gavilanes que puestos de acuerdo son capaces de eliminar elevados números de potenciales bocados y era capaz de volar muy bajo por sus territorios sin que nada escapara a su control, pero de tensar tanto la cuerda, al final siempre se rompe y sino lo hace, tal vez sea lo que utilicen para colgarte del primer árbol sólido que encontremos en el páramo.

Y curiosamente, estos desalmados son capaces de amar a su manera e incluso tal vez de manera genuina porque Pablo Escobar adoctrinaba a su descendencia sobre los peligros de consumir lo que vendían lo cual les convierte aún más en personajes deleznables porque no podemos utilizar la estupidez como  un atenuante.

Pero no me sorprende que a su manera puedan o sepan querer.

Lo que más me inquieta es que haya gente que, sabiendo lo que hacen, les puedan querer.

Y, sobre todo, pensar que también me podría pasar a mí.

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