“Kubo y las dos cuerdas mágicas” de Travis Knight o Orquídea phalaenopsis (Orquídea mariposa)

Este ex baloncestista de 213 centímetros de altura y ganador de un anillo de la NBA con los Lakers, se reconvirtió al cine después de retirarse en el año 2003. Debe de ser un caso único en la historia del cine y de los deportes de élite. Yo por lo menos no conozco ninguno más, aunque eso no quiere decir nada. Mi ignorancia es supina aunque trabajo todos los días para paliarla. En España tuvimos a un tal Noel Clarasó que además de guionista de cine, también publicó libros de jardinería y auto ayuda, pero al fin y al cabo el cine y la literatura caminan de la mano. El baloncesto y el cine de animación no tienen en principio nexos en común, si exceptuamos “Space Jam” de Joe Pytka en 1996, dónde Michael Jordan le da réplica a algunos personajes de dos dimensiones como Bugs Bunny, siguiendo la tradición de combinar imagen real y animación que ya exhibiera en 1988 Robert Zemeckis en “¿Quién engañó a Robert Rabbit?.Kubo cartel

Travis Knight es el responsable de los estudios de animación Laika y como productor ya ha trabajado en otros filmes de este tipo, aunque tal vez su trabajo más recordable hasta la fecha sea el haber sido director de animación en “El alucinante mundo de Norman” en 2012. Esta es su primera cinta como director y máximo responsable en la que también hace labores de producción.

Y es lo que se dice debutar a lo grande y elevar el listón a una altura que difícilmente va a poder superar. “Kubo y las dos cuerdas mágicas” es una maravillosa fusión de cine americano de animación con estética e historia japonesas que nos sumerge en un mundo sugerente, onírico y tenebroso con imágenes de una belleza hipnótica.

Sigue resultándome extrañísimo que un ex baloncestista pueda haber concebido y puesto en marcha un proyecto de este tipo. Resulta evidente que fue su altura la que le llevó a ese deporte y que en su casa recibió una educación artística de cierto nivel. Viajó de niño con su padre por tierras orientales y debió de quedar marcado por lo que sea que viera allí. Esta película que ha tardado cinco años en ponerse en pie y que ha sido animada por el procedimiento de stop-motion y que no es más que el perfeccionamiento artístico del zootropo, aparentar movimiento a través de objetos estáticos mediante una serie de imágenes fijas sucesivas, está inspirada en la obra de Kiyoshi Saito, que a su vez se inspiró en artistas europeos como Matisse o Gauguin. Es por tanto, a todos los niveles, una fusión entre Oriente  Occidente y un placer para los sentidos del espectador.

Sin desvelar parte de la historia que para eso ya están los trailers, las sinopsis y los spoilers involuntarios o no, gran parte de la trama se justifica y sostiene en el origami, que es un arte japonés muy antiguo que consiste en el plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento con el objeto de realizar figuras variadas. Aunque de origen chino, entre el siglo I o II dc, llegó a Japón en el siglo VI y se integró en su tradición. En Europa usamos el término papiroflexia para designar lo mismo, pero no lo es realmente. El término europeo está más asociado al ocio, mientras que el origami tiene una finalidad muchas veces religiosa y entronca directamente con la cultura Zen. En otras palabras, el origami es papiroflexia, pero no toda la papiroflexia es origami.

En esta película se vuelve a usar el manido recurso mercadotécnico de convocar a actores y actrices hiper famosos, multi premiados o mega mediáticos, para que pongan las voces a los personajes de ficción. Charlize Theron, Ralph Fiennes, Matthew McConaughey, Rooney Mara y Art Parkinson, entre otros, son los encargados de animar vocalmente el cotarro aportando sus diferentes tonalidades para perfilar las personalidades de los personajes y, de paso, hacer más atractivo el producto para los espectadores. Aquí en España, la responsabilidad de ponerles voz ha recaído en algun@s de los habituales pesos pesados del doblaje patrio  para tratar de alcanzar idéntico resultado.

Eso puede estar bien, pero las imágenes son lo suficientemente potentes para que el recurso vocal pase a un segundo plano.

La película te atrapa en su red desde el mismo comienzo y nos lleva a un viaje iniciático de un niño con un gran poder del cual no es del todo consciente y que tampoco tiene claro  lo que es ni de dónde procede. Aprenderá a perder y aceptar las consecuencias de sus actos y, si al final del camino eres un poco mejor de lo que eras al principio, el periplo vital puede darse por bueno y a lo mejor la rueca de la vida vuelve a girar y nos da otra oportunidad en otro plano de la existencia o en algún rincón ignoto de otra galaxia.

No es una película infantil al uso ni mucho menos. Si llevas a un niño impresionable y aún demasiado pequeño, algunas escenas le pondrán los pelos de punta y le provocará más de una pesadorquidea-mariposa-xl-668x400x80xXilla (los que hayan llevado a sus hijos a ver alguna película de animación dirigida o producida por Tim Burton , “Pesadilla antes de Navidad” 1993 o “La Novia cadáver” 2005, saben de lo que hablo), pero todos aquellos padres con hijos de mente inquieta, deberían llevarles a ver este ejercicio de animación muy por encima de los que suelen poblar las carteleras, no en cuanto a factura técnica porque todas estas películas rozan la perfección, pero sí estética y con una historia que tiene muy en cuenta la sensibilidad y la inteligencia del espectador independientemente de su edad.

Es un film bello como la orquídea mariposa, que recibe su nombre por su similitud con las alas de una mariposa en vuelo como reza el origen etimológico de su nombre científico y que será tan efímero en nuestras carteleras como lo es esta flor fuera de su hábitat.

Si aún no sois padres para ir con vuestros hijos, no esperéis a serlo.

 

Kubo imagen dest

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